Robot pulpo, autónomo y completamente flexible

El robot pulpo carece de baterías y componentes electrónicos porque para moverse utiliza el gas generado en una reacción química.

Una piel superelástica para robots inspirada en los pulpos.

Robot pulpo, autónomo y completamente flexible
Robot pulpo, autónomo y completamente flexible

Moverse con agilidad es la asignatura pendiente de los robots. La rigidez de circuitos y baterías restringe su libertad de movimientos, incluso aunque otras partes de su estructura sean flexibles. Los pulpos, por el contrario, ejecutan increíbles hazañas de fuerza y destreza al carecer de esqueleto interno. En estos animales se ha inspirado un grupo de la Universidad de Harvard (en Estados Unidos) para diseñar el octobot, que en español podría traducirse como robopulpo o robot pulpo. Es el primer robot completamente flexible y autónomo, ya que no necesita estar unido a componentes externos para funcionar. Sin cables, sin baterías y sin circuitos impresos, sus desarrolladores aseguran que abrirá la puerta a una nueva generación de robots. De momento, su avance aparece publicado en la revista Nature.

El de Harvard es un pulpo neumático, es decir, se mueve por la acción de un gas sometido a presión que fluye por sus patas y las infla como si fueran un globo para que suban y bajen. En cierto sentido, es similar a algunas atracciones de feria. El gas se genera en grandes cantidades dentro del robot a partir del peróxido de hidrógeno -agua oxigenada- que utiliza como combustible, a través de una reacción química que se controla gracias a un circuito de microfluidos.

El principal escollo a la hora de fabricar robots flexibles o soft robots es reemplazar las piezas rígidas por otras que no lo sean pero “esta investigación demuestra que los componentes clave de un robot flexible y sencillo se pueden fabricar con facilidad”, afirma Michael Wehner, uno de los autores del artículo. “Lo maravilloso del peróxido de hidrógeno es que una simple reacción química permite reemplazar las fuentes rígidas de energía“, añade.

Para construirlo, los científicos han recurrido a diversas tecnologías como la impresión 3D, litografía y el uso de moldes.”Gracias a nuestro sistema híbrido de ensamblaje, fuimos capaces de imprimir en tres dimensiones cada componente funcional de una forma rápida”, dice Jennifer A. Lewis, profesora en la Escuela John A. Paulson de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de Harvard. Se espera que la simplicidad de este proceso invite a realizar diseños más complejos; en Harvard ya planean crear un pulpo capaz de arrastrarse, nadar e interaccionar con su entorno.

Fuente: http://bit.ly/2bnTfXz

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